R(O/U)MANOS
Ella era su alma gemela; su otro Yo; la persona que mejor la entendía,
la única con la hablar de él.
Aquella conversación entre ritmos ya gastados y caras más que conocidas (de personas a las que ya no conocían), la hizo revolver de nuevo su interior dormido.
¿Realmente seguía sintiendo ese ALGO por él? ¿Era un sentimiento real? Ya dudaba. ¿La desconexion comunicativa que mantenian había creado un ideal de aquello que quizás no lo fue tanto?
Pensaba en aquellos momentos vividos, revueltos ya en su cabeza, sin marca temporal definida, y pasaba de lo dulce a lo amargo tan pronto avanzaba de uno a otro;
de la euforia al desengaño;
del gozo más pleno al dolor mas taladrante.
¿Qué quedaba realmente de todo aquello? No conseguía descifrarlo. En su interior confiaba en que el tiempo haría lo propio y, como una ola que se lleva las huellas de la arena, borraría esa duda y, con ella, la eterna espera;
la continua sensación de que algo más iba pasar;
la esperanza de que se reencontrarían de nuevo, no como un microcapítulo más, precursor de un nuevo vacío comunicativo, sino como el reencuentro definitivo;

la calma tras una (muy) larga tormenta.







